En la lentitud de los buenos tiempos de buenas costumbres todo era mas simple. Y asimismo mas fácil de comprender. Sobraban las explicaciones.
La economía de entonces era igual que la de hoy, solo su interpretación era mas simple. Por ejemplo los pescadores dejaban a sus mujeres los peces mas pequeños para que los venden y consiguen dinero para sus necesidades.
Antes de aparecer "El Corte Ingles" la misma función cumplían tiendas, las "de todo", vendiendo desde lejía y jabón hasta vestidos. Y así, en una de estas tiendas entra la mujer para comprar lo imprescindible, la ropa interior, en aquellos tiempos comprendiendo el camisón y las bragas.
"¿Cuanto valen los camisones y las bragas?" pregunta mujer. "Veinticinco Pesetas cada cosa" responde el vendedor.
Veinticinco Pesetas, entonces una pequeña fortuna resumida en una moneda. "Para el camisón no es mucho..." piensa mujer "Pero para las bragas...". Como entonces el comercio era flexible, tras pensar un rato la mujer pregunta "¿Me puede bajar un poco las bragas?". El vendedor sin pensar responde "Si, pero entonces le tengo que subir el camisón".
Y es la economía, la de entonces y la de hoy sin diferencia. Lo que hay es lo que hay, no hay ni mas ni menos. Todo lo que vino después en miles de libros, desarrollando lo de bragas y camisón en fluctuaciones y coeficientes, es solo para que no comprendes la respuesta a tu pregunta "¿Porque tu tienes menos y alguien mas?" Y te quedas contento.
Porque si te dicen claramente "Si te subimos el camisón te debemos bajar las bragas" te cabrearías.
La economía de entonces era igual que la de hoy, solo su interpretación era mas simple. Por ejemplo los pescadores dejaban a sus mujeres los peces mas pequeños para que los venden y consiguen dinero para sus necesidades.
Antes de aparecer "El Corte Ingles" la misma función cumplían tiendas, las "de todo", vendiendo desde lejía y jabón hasta vestidos. Y así, en una de estas tiendas entra la mujer para comprar lo imprescindible, la ropa interior, en aquellos tiempos comprendiendo el camisón y las bragas.
"¿Cuanto valen los camisones y las bragas?" pregunta mujer. "Veinticinco Pesetas cada cosa" responde el vendedor.
Veinticinco Pesetas, entonces una pequeña fortuna resumida en una moneda. "Para el camisón no es mucho..." piensa mujer "Pero para las bragas...". Como entonces el comercio era flexible, tras pensar un rato la mujer pregunta "¿Me puede bajar un poco las bragas?". El vendedor sin pensar responde "Si, pero entonces le tengo que subir el camisón".
Y es la economía, la de entonces y la de hoy sin diferencia. Lo que hay es lo que hay, no hay ni mas ni menos. Todo lo que vino después en miles de libros, desarrollando lo de bragas y camisón en fluctuaciones y coeficientes, es solo para que no comprendes la respuesta a tu pregunta "¿Porque tu tienes menos y alguien mas?" Y te quedas contento.
Porque si te dicen claramente "Si te subimos el camisón te debemos bajar las bragas" te cabrearías.










